Outsider

El fenómeno de la suburbanización, por el cual la ciudad se expande hacia franjas más rurales del exterior, se da en parte, por la posibilidad de vivir en viviendas unifamiliares con parcela propia y de tener más espacio para la privacidad. Aunque, no debemos pasar por alto, aquellos análisis que establecen al miedo, como principal motor de la proliferación de estas urbanizaciones.

Hacia este punto, hay que resaltar, el carácter cerrado de estos espacios residenciales, que buscan de este modo, un mayor control sobre lo que entra y lo que sale. Una de las características esenciales que deben cumplir, es la capacidad de transmitir seguridad a los que viven dentro de su perímetro.

Un ejemplo de la búsqueda de esa seguridad, son las cámaras de vigilancia y los carteles de advertencia de espacios protegidos que pueden verse en casi todas las parcelas y calles.

No muy lejos de la tecnología de la vigilancia y la neurosis que esta provoca, teniendo en cuenta la pérdida del espacio abierto, es decir, la ciudad como lugar de intercambio y contacto, en detrimento del espacio cerrado y controlado, aparece con mayor fuerza sugestiva, la figura de “el otro”, “el extranjero” o “extraño”.

La realidad social de este tipo de urbanizaciones que prolifera por la demanda de los sectores medios con mayor poder adquisitivo, (en la mayoría de las urbanizaciones existentes en Valencia, aunque existen algunas como Santa Bárbara en Rocafort, que son ocupadas por las clases más pudientes) se mueve en torno al aislamiento autoinfligido ya que, cualquier persona que no pertenezca a la urbanización, podrá ser visto como un intruso.

Son algo así como mini sociedades cerradas en el caso de España. Pero, si observamos otros casos de ciudades que han visto desestructurado su desarrollo urbanístico, como por ejemplo el caso de algunas ciudades de Latino América: Lima, México DF, Buenos Aires; no podríamos hablar de mini sociedades. En estos contextos, algunos expertos, hablan de “nuevas ciudades cerradas” o “megaemprendimientos”.

El proyecto «Outsider», nace bajo la idea de ver sin ser visto, habiendo interiorizado la idea de ser «el otro», y sabiéndose pues, un extraño, un «outsider» que, se ha colado sin permiso, en un espacio que lo identifica como forastero.